apreHEnder al lector

diseño de la información-estudio-lector
LLUVIA
El público es un examinador, pero un examinador distraído. Walter Benjamin, La
obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.


Hago pie en este concepto de Benjamin para poder prefigurar el lector para el cual pretendo trabajar.

Tenemos delante un lector experto. Experto en los temas que le interesan y en los que le afectan en forma directa. Experto también en diseño en cuanto reconoce lo diseñado, vive en un ambiente donde el diseño es rasgo compositivo de objetos, espacios, información y conductas.

Este mismo lector se distrae y escapa entre el vértigo en el cual discursos y actores dicen y contradicen en constante mutación, abrumado por la saturación informativa (tanto de noticias, señales o publicidad) y huérfano, muchas veces, de información histórica.

Abordamos a este lector desde el lugar con mayores posiblidades para recolectar y generar los datos para la información, la redacción de un diario.El diseño de la información transforma estos datos (lo "crudo" como coinciden Baruch y Marc MacKay en la entrevista-debate en duopixel) en acontecimientos públicos. La puesta de la información en página (ya sea foto, ilustración, infografía o toda la página) guía la interpretación de la misma. En nuestra capacidad de maniobra está el poder satisfacer las espectativas del experto, mientras para el distraído clarificamos los discursos, jerarquizamos la masa informativa y lo acompañamos en el aquí y ahora.

La carrera de diseño de la información debe darnos los elementos para mejorar nuestra capacidad de maniobra y así cubrir la necesidad de potenciar uno de los campos más influyentes en lo público dentro del diseño editorial, el diseño de prensa. Por encima de los diarios o los profesionales, el prinicipal beneficiado será el lector.

La coordinación de la carrera (en Uruguay deberíamos generar espacios similares) por Baruch, un diseñador-periodista, alienta a esperar que ésta profundice el género discursivo dentro del diseño. Que logre generar lenguajes comunes entre periodistas y diseñadores para que ambos dejen de pugnar por espacios dentro de la página y entiendan de una vez que texto e imagen son diástole y sístole que bombean la sangre informativa dentro del periódico y que la falla de uno conduce siempre al paro cardíaco.

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