Pablo La Rosa: editor fotografico de El Observador

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Desde principios de enero de 2006 el diario El Observador de Montevideo (Uruguay) ha cambiado el equipo de edición fotográfica.


Durante la década de 1990 y bajo la responsabilidad de Armando Sartorotti El Observador fue el diario de mayor potencia y calidad fotográfica de Uruguay, la crisis económica y un vuelco hacia un diseño de mayor estandarización, de formatos fijos y de poca movilidad lo llevaron a perder terreno en la potencia fotográfica. Sólo la alta calidad de sus fotógrafos permitían buenos registros entre un cliché y otro.
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Pablo La Rosa

El timón principal de esta nueva etapa es Pablo La Rosa (36 años). Tiene ventajas: 10 años en el diario (la mayoría como sub-editor), trabajo para agencias internacionales, fotorreportajes en otros territorios (con otras luces y otros contextos) y produce un banco de imágenes de pronta aparición en la web (fototecasur.com). Combina buen ojo y experiencia.


Honduras, huracán Micht, 2000
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Un buen síntoma: La Rosa no se limitó a asumir un “cargo” sino que presentó un proyecto argumentado del cual tomamos puntos claves que ayudan a definir la profesión.

1) Apuesta al mix contenido+estética. Dice La Rosa: “Entiendo la edición como la tarea de darle contenido periodístico y coherencia estética a la fotografía del diario, que potencie la información y lo diferencie del resto de la fotografía del mercado editorial. La fotografía es un lenguaje periodístico por excelencia y es un lenguaje propio. Por tanto es necesario definir cada nota que se realiza dentro del marco de la utilidad de este lenguaje, cuál es el aporte del mismo a la nota y cuál es el valor global dentro del producto final. De esta manera la realización o no de las notas sugeridas por los editores de cada sección le compete, en forma especial, a la mesa de redacción y al editor gráfico.”

2) Revitaliza el papel ejecutivo y político del editor. “Cada tema que haga a la estrategia periodística del día deberá ser evaluada fotográficamente para su posterior producción y distribución de recursos. Para poder realizar esta tarea en forma efectiva, es indispensable la participación del editor fotográfico en la reunión de la mañana del colectivo del diario. Para publicar una buena fotografía debe existir una buena fotografía. Y para lograr esta última debe haber una planificación, distribución, concepción y trasmisión al fotógrafo- en forma correcta- de una idea; y eso es tarea específica del editor gráfico.

3) Archivo vivo, responsabilidad ante el registro y exigencia de actualidad. “El archivo es -además de cumplir con sus funciones de conservación del material en sentido histórico- una herramienta estratégica. El archivo dará contenido específico a todas las fotografías que queden relegadas por falta de recursos. Es posible generar una fotografía específica de archivo y no considerar a éste como el material sobrante.”


4) Fotógrafos con agenda y fuentes propias (periodismo e independencia). Mejores tiempos de trabajo. “Los fotógrafos intentarán generar sus propias fuentes, teléfonos para de esta manera desarrollar una sección con capacidad de proponer notas(puntos 1 y 2)…“Es más rápido realizar una fotografía con valor puramente estético que una que lleve adjunto el valor periodístico. En 5 minutos solo se le puede exigir al fotógrafo una foto correcta en su estética y encuadre. Si en cambio el fotógrafo trabaja el tiempo necesario puede exigírsele el imprescndible contenido periodístico. Con esto se reducirá notablemente la reiterada discusión entre ‘el arte y el peridodismo’, tan falsa como inútil. (punto 1)

Este es el “póker” con el que La Rosa y su equipo sube la apuesta para El Observador.
San Luis, 1998
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Montevideo, iglesia Pentecostal 2002
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Congo, 2005
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