Italo Calvino escribe acerca de Ernesto "Che" Guevara

Todo lo que trate de escribir para expresar mi admiración por Ernesto “Che” Guevara, por el modo en que vivió y murió, me parece fuera de tono.
Yo estoy aquí, sentado en mi estudio, entre mis libros, en la falsa paz y la falsa prosperidad de Europa; dedico un intervalo de mi tranquilo trabajo a escribir, sin ningún riesgo, sobre un hombre que quiso asumirlos todos, que no aceptó una paz ilusoria y provisional.
La discusión de Guevara con todos los que se le acercaron, la larga discusión que fue su no larga vida (discusión-acción, discusión sin abandonar nunca el fusil) no se interrumpe con su muerte y se extenderá una vez más. Incluso para un interlocutor ocasional y desconocido (como podía serlo yo, con un grupo de invitados, una tarde de febrero de 1964, en su despacho del Ministerio de Industrias), el hecho de haber hablado con él no podía quedar como un episodio marginal.
Las discusiones que cuentan son las que continúan después cuando estamos solos. Desde lejos y en silencio yo he seguido discutiendo con el Che durante todos estos años y, mientras más pasaba el tiempo, más razón tenía él.
Publicado en diario Clarín (Argentina)29/09/07
Tomado de Casa de las Américas.
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