Facebook te envió una solicitud de amistad. ¿Qué estás pensando?


Facebook inició el 2009 con 150 millones de usuarios; en abril alcanzó los 200 millones; en septiembre llegó a los 300 millones y hoy la cifra ya trepó a los 350 millones de personas. Pocos sitios en la historia de Internet experimentaron semejante crecimiento en tan pocos meses. Por eso -y porque comenzó a generar dinero- la revista Time incluyó a Facebook entre los fenómenos vinculados a la tecnología más destacados del año.


Si la tendencia continúa todos estaremos en Facebook.


A veces no podés evitar entrar, te cae un correo: Juan de los Palotes ha comentado tu estado. Clic, poner correo y contraseña y ya estás adentro. Juan de los Palotes ha pinchado me gusta a un video de Johnny Cash que enlacé desde You Tube, es muy poco, poco esfuerzo y poco sentido para un sitio, motor de enlaces, red social o lo que sea que se define así: “Facebook te ayuda a comunicarte y compartir con las personas que conoces”.


Bien, soy hijo único y me cuesta comunicarme y si Facebook me ayuda, mejor.


Ya que estoy voy al inicio. El motor me zampa, ¿qué estás pensando?, cambió antes preguntaba que estaba haciendo, ahora es más íntimo, pasivo, más secreto.


¿Que qué estoy pensando? Que estoy cerrando Periscopio y no llego a tiempo, que perdemos el interior, pero ya que estoy pego una mirada a ver que publicaron mis amigos o los amigo de mis amigos.


Todos lo mismo, uno cuenta que música está escuchando, otro publica una foto militante cada 20 minutos (eso es luchar y no andar con metáforas), otros sacan su foto diaria y la suben, apenas las distingo, el preview es muy chico y mi pereza muy grande para cliquear en un sitio que suele ser lento. Hay columnistas que reproducen sus columnas publicadas en los matutinos, una especie de volanteada virtual y periodística para que nadie quede sin enterarse.


Mucha cosa, mucho nada, mucha mismidad, nos gusta, comentamos, hace una hora.


Deduzco que tengo demasiados amigos, gente que no conozco o no recuerdo, pues me cuesta decir que no a las solicitudes, temo ofender, no tengo carácter. Debería unirme a algún grupo del tipo “hombres deshechos y sin carácter”. Sé que no lo haré, ya no me uno a grupos pues no tengo tiempo de mirar los perfiles y temo terminar fan en alguna organización que adore cosas que me caen mal, Figari por ejemplo.


Mi experiencia con los grupos que me he unido solo me ha dejado toneladas de spam.


Es válido ellos utilizan Facebook como herramienta para promover sus actividades políticas, comerciales y artísticas, o las tres cosas a la vez. Siempre pongo asistiré y nunca voy, de puro indolente nomás.


Me pregunto si tienen alguna manera de calcular cuántos de los que les ponen que asistirán realmente asisten, si utilizan la herramienta para calcular costos, sillas necesarias.


Salta un amigo de la infancia en el Facebook, poco intercambio, el chat de Facebook funciona para el carajo. Es una suerte, generalmente uno tiene muy poco para compartir con un amigo de la infancia, un saludo, cómo ha pasado el tiempo, pero lo bueno de Internet es que los silencios no son incómodos.


Estás nominado


¿Qué es lo que hace que un en apariencia simple sitio sume adeptos sin parar hasta llegar a convertirse en un factor de poder capaz de inclinar la balanza en una elección presidencial como la de Estados Unidos, con la influencia que esto puede llegar a suponer en la política y economía mundiales?


¿Realmente Facebook inclinó la balanza a favor de Obama, o McCain y la herencia Bush eran insostenibles?


¿Fue Fecebook fundamental para el desarrollo de las redes frenteamplistas?


No importa igual Facebook es un fenómeno absurdo, que nos incluye en una sociedad excluyente. Eso sí nos incluye en un rebaño de nuestra misma especie, cuantos más amigos sumamos más pastamos deambulando por Faaaaaacebook.


Y lo más penoso, nos permite mostrarnos, publicarnos, publicar nuestras fotos, nuestras ideas, incluso hay quienes optan por publicar sus separaciones junto al ícono de un corazón roto, ”Mengana y Juan de los Palotes ya no están en una relación”.


En Facebook todos somos los valientes de Gran Hermano, sin premios. En Facebook estamos los que no pasamos el casting para “La Casa”, para estar en la tele y nos conformamos con robar cámara en la pantalla de la computadora.


Publicado por Carlos Faguaga en Periscopio

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