Los mensajes de Mujica a tirios y troyanos

Por Carlos Faguaga, periódico Periscopio Nº171
Desde la izquierda suele abordarse el tema militar con la misma desconfianza de quien convive con uno de esos perros bravos, que está allá, en el fondo y se lo alimenta desde lejos para evitar encontronazos.
El presidente fue y le acarició el lomo.
“Soldados de mi patria, y en el término los incluyo a todos. Tengo que asumir, directamente ante ustedes, que reconozco francamente una postergación en lo económico, sobre todo si comparamos la situación del resto de trabajadores del Estado”. Así inició Mujica su discurso el martes 16 de marzo en la Base Aérea N° 2 de Durazno, ante los tres comandantes en jefe de las ffaa y buena parte de la oficialidad convocada para escuchar un mensaje del presidente.
Desde las primeras palabras colocó a los soldados como parte de su causa principal: el combate a la pobreza, ya sea la de los civiles o la de la tropa. De esta manera el presidente aspira a que las Fuerzas Armadas se ganen el “afecto” de la ciudadanía y además “aprovechar todos los recursos posibles” para vencer a la pobreza y la miseria. Concretamente quiere la participación de los soldados en el Plan de Solidaridad e Inclusión Social y la reconstrucción del Ferrocarril.

Atando los cabos

El gesto hacia los militares es novedoso pero no imprevisible.
Su estrategia recide en construir confianza, sobre todo con aquellos sectores que le son más lejanos y el momento es ahora, en los primeros “15 minutos”, los más fermentales. Momento en el que casi todos quieren opinar y algunos menos hacer.
Ya desde el 2 de diciembre se reunió con el pit-cnt y les planteó la reforma del estado, en la reunión no todo fue coincidencia pero tampoco diferencias. Al día siguiente se reunió con Daniel Ferrere, para conocer la opinión de uno de los más sólidos liberales acerca del mismo tema. “Vine a abrir la cabeza”, declaró el entonces presidente electo.
El 9 de febrero fue aplaudido junto a Astori por 1.500 empresarios uruguayos, argentinos y del resto del mundo. “Jugala acá”, dijo, “que no te la van a estropear ni te van a doblar el lomo de impuestos, porque así aumenta la plata que necesitamos para fenomenales inversiones sociales”.
Partió del hotel-casino con más de 150 propuestas de inversión.
Luego de negociar los partidos de la oposición deberán decidir como se distribuyen los cargos que les corresponden en entes y servicios descentralizados. Está concretando una administración con la participación de los opositores, algo que no se daba desde 1985, si consideramos a blancos y colorados como parte de una misma familia ideológica.

Desatando lazos

Mientras el discurso del 16 de marzo fue calificado de “superlativo” y “conciliador” por los jefes militares, algunas partes del discurso hicieron barullo en los oídos de ciudadanos de izquierda.
Mujica afirmó que las Fuerzas Armadas actuales “no deben cargar con ninguna mochila del pasado ante su pueblo. Pero esto no es cosa de decirlo, hay que cultivarlo, hay que hacerlo evidente a los sentimientos de la gente”.
La única forma de sacarse “la mochila” sería que las Fuerzas Armaras reconocieran y condenaran públicamente el terrorismo de Estado aplicado como institución y contribuyeran al conocimiento de la verdad y, como hasta el presente, acaten el juzgamiento de quienes cometieron delitos de lesa humanidad.
Subrayó que desde el advenimiento de la democracia en 1985 “sentimos gente que -con razón o sin ella- reclama que hay que dar vuelta la página y, al mismo tiempo, gente de nuestro pueblo, tan válida como la otra, que grita por justicia, también con razón o sin ella. Unos y otros son parte de nuestro pueblo. Yo no juzgo. No soy juez, soy presidente, constato. No me eligieron para juez”, remarcó.
Ante esta frase que valida tanta cosa, cabe preguntarse cual es la sinrazón de reclamar por el respeto irrestricto a los Derechos Humanos y entenderlos como una cuestión integral que no admite interpretaciones oportunistas por más que los uruguayos se hayan manifestado en dos votaciones contrarios a anular la ley de caducidad.
Mujica adelantó que le le van a pegar “tirios y troyanos”.
El jura tener el “cuero duro”.
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