El hombre nuevo, de plástico y piezas intercambiables

Haber pasado de azote del Imperio a ícono pop. Estar en los trapos de casi todas la barras bravas, ya sean futboleras o roqueras. Ser pretexto para las peores películas de malos y prolijos directores.

Pero que aparezca como un muñeco de acción, luciendo una camiseta con su cara y con un cinto de combate sobre la misma… no tiene precio (o sí, 99 euros).


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