Mujica es como Sheldon Cooper

 

Carlos Faguaga-Periscopio 211

Mujica es el personaje secundario que se robó la serie. Guionado para dar entrada a los contenidos accesorios que no incidían en la trama principal pero la alimentaban para llenar los veinte minutos, su personaje fue creciendo hasta ser el centro de la trama. Es como Sheldon Cooper en The Big Bang Theory.

El lunes 22 de julio el presidente José Mujica declaró en radio Carve: “17.000 pesos para vivir no dan, pero papá, son cuatro horas, 180 días en el año. Te quedan  otras horas para hacer otra cosa. Hay algunos que trabajan en dos lados, van a la privada, no les paran y les pagan menos. Están peleando para redondear un salario mayor que humanamente entiendo perfectamente, pero tal vez tengamos que proponernos trabajar un poco más”. Faltó el “¿tá?” con el que el presidente da por zanjada cualquier discusión.

Mujica, como Sheldon, se muestra verdaderamente contrariado cuando alguien intenta modificar sus patrones o imponerle un punto de vista diferente.

El personaje por sobre la trama

Comparten el indisimulado desinterés hacia las opiniones de sus semejantes o compañeros de reparto, no son parte de la trama, no desarrollan un relato ni construyen una historia, lo que importa es su personaje. En nada afecta a Sheldon si gana el Nobel de Física o no, como tampoco afecta a a la figura de Mujica si el Plan Juntos alguna vez supera la etapa voluntarista, en ambos fracasos la responsabilidad estará afuera, en la incomprensión de los demás: “Creen que somos una manga de viejos miserables y eso no es así, porque tenemos que mirar a toda la nación” declaró el presidente respecto a los sindicatos de la enseñanza.

En esa justificada falta de pretensiones y en su vulgaridad (entendida esta como llaneza, miradas al cortísimo plazo, aspiración a pequeños logros) son más cercanos a transgredir la forma, irresponsables en una fantasía propia y extremadamente graciosos. Han logrado un pacto con su audiencia.

La seriedad fracasada

No son los protagonistas de la historia, son quienes permiten las digresiones, los disparates que sostienen y alargan a las series para que estas sean rentables. Recurren a la fascinación del público por los detalles propios, los alimentan hasta transformalos en su estilo. Sheldon con sus camisetas, sus juguetes y sopas de la infancia y Mujica con su perra, su título de “presidente más austero”, su cultivado amor por lo natural.

No importan las contradicciones, que su parlamento se dé de cara con la épica de la historia construida o con la serie. Sostiene Mujica “A mí me dicen que una y otra vez que el Liceo Jubilar es una cosa bárbara y yo también lo veo así, pero no me dicen cuanto sale por cada alumno. Bueno, las clases sociales acomodadas, apuesto a que se pongan a ayudar militantemente donde les venga mejor a cada liceo que apadrinen como se hace con el Liceo Jubilar”.

“No alcanza con que los ricos paguen impuestos, tienen que estar metidos en la cuestión de la educación”, agregó. Como cierre plantea que el Codicen reduzca su participación para tener “un rol de coordinación”.

Esta es la solución de Mujica para la educación: que los acomodados la apadrinen.

Solo falta que se descuelgue con un “¡Bazinga!”


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